
El 22 de mayo de 2021, el volcán Nyiragongo entró en erupción a unos diez kilómetros al norte de Goma, capital del Norte Kivu, en el este de la República Democrática del Congo. El flujo de lava se desbordó hacia el noreste de la ciudad, destruyendo aldeas enteras antes de detenerse a unos cientos de metros del aeropuerto y del centro de la ciudad.
Según los balances oficiales transmitidos por la Cruz Roja de la RDC, aproximadamente 2,400 edificios residenciales fueron destruidos y al menos 32 muertos fueron reportados en las primeras horas.
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Vigilancia volcánica y falla del Observatorio de Goma
El Observatorio Volcanológico de Goma (OVG) es la única estructura encargada de seguir la actividad del Nyiragongo. En el momento de la erupción, sus equipos sísmicos y geodésicos presentaban deficiencias técnicas graves, documentadas desde hace varios años por diferentes actores científicos.
Estas lagunas hicieron imposible cualquier transmisión de datos en tiempo real. Las señales precursoras que podrían haber desencadenado una evacuación anticipada no fueron detectadas, o no pudieron ser comunicadas a las autoridades locales.
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Se había solicitado un auditoría técnica del observatorio en varias ocasiones, sin que nunca se concretara. La vigilancia de uno de los volcanes más activos del continente africano dependía, por lo tanto, de una infraestructura debilitada por el subfinanciamiento crónico. Para comprender mejor la erupción volcánica del Nyiragongo en Goma, es necesario medir la magnitud de esta falla institucional: sin datos fiables, ni las autoridades ni los humanitarios pudieron anticipar nada.

Cronología de la crisis y evacuaciones en Goma
La lava comenzó a descender por el flanco sur del volcán al final del día, el sábado 22 de mayo. Desde la noche, cerca de 30,000 personas huyeron hacia Sake, a 27 km al oeste, o hacia el vecino Ruanda. Entre los barrios y aldeas directamente afectados por los flujos: Buhene, Mutowo, Bushara, Bunyuzu, Kabingo y varias otras localidades.
Los días siguientes estuvieron marcados por una intensa actividad sísmica. Algunos sismos alcanzaron una magnitud de 5.1. Se produjeron fisuras en varios barrios de Goma, incluyendo Majengo, Mabanga Norte y Sur, Bujovu, Virunga y Murara.
El jueves 27 de mayo, el gobierno congoleño anunció que los datos sísmicos indicaban la presencia de magma bajo la zona urbana de Goma. Se activó una orden de evacuación masiva. En total, aproximadamente 450,000 personas fueron evacuadas en los días siguientes.
Comunicación caótica de las autoridades
Las instrucciones oficiales de evacuación tardaron en llegar a la población. En este vacío, las redes sociales y el boca a boca se convirtieron en los principales canales de información, trayendo consigo rumores y desinformación.
Los habitantes recordaban la erupción de enero de 2002, cuyas coladas habían engullido parte de Goma. La ausencia de comunicación de crisis coordinada amplificó la pánico, en un contexto ya marcado por una desconfianza profunda hacia las instituciones.
Impactos humanitarios y precariedad duradera en el Norte Kivu
Dos meses después de la erupción, la mayoría de los desplazados habían regresado a Goma o sus alrededores. Las condiciones de retorno seguían siendo precarias. Miles de familias vivían en sitios improvisados o con familiares. Las lavas habían devastado los campos agrícolas, privando a comunidades enteras de sus medios de subsistencia.
- Varias escuelas fueron destruidas, dejando a los maestros sin ingresos y a los niños sin acceso a la educación. Organizaciones como el Servicio Jesuita a Refugiados intervinieron en las zonas de Mujoga y Mugerwa.
- La red de agua potable fue cortada, exponiendo a la población al cólera en una región ya debilitada por epidemias recurrentes.
- Los desplazamientos masivos agravaron las tensiones sobre la tierra y los conflictos locales en las zonas de acogida como Sake, Minova y Rutshuru.
La respuesta institucional congoleña ha permanecido limitada frente a la magnitud de las necesidades. Las organizaciones internacionales han llevado a cabo la mayor parte del esfuerzo humanitario.
Violencias sexuales y crisis de seguridad prolongada
La erupción de 2021 no puede ser aislada del contexto de seguridad del Norte Kivu. Los desplazamientos masivos han creado condiciones propicias para el aumento de las violencias, especialmente contra mujeres y niñas.
Médicos Sin Fronteras informa que entre enero y abril de 2025, más de 7,400 sobrevivientes de violencia sexual han recibido atención en las estructuras de salud apoyadas por MSF en Goma. Esta cifra refleja una dinámica de crisis crónica donde la memoria de la erupción, la inestabilidad que de ella se derivó y la persistencia de conflictos armados se superponen, modificando de manera duradera las trayectorias de vida de las poblaciones desplazadas o retornadas.

Nyiragongo y Goma: un riesgo volcánico que persiste
El Nyiragongo sigue siendo uno de los volcanes más peligrosos del mundo. Su lago de lava permanente y la excepcional fluidez de sus flujos lo convierten en una amenaza directa para Goma, una ciudad densa que se extiende al pie del volcán, a orillas del lago Kivu.
Los datos disponibles no permiten determinar si las capacidades de vigilancia del OVG han sido significativamente reforzadas desde 2021. Los informes de campo divergen en este punto: algunos actores humanitarios mencionan mejoras puntuales, otros subrayan la persistencia de lagunas estructurales en la financiación y el equipamiento del observatorio.
La coexistencia de un volcán activo, una ciudad en rápida expansión y un conflicto armado crónico produce una situación donde cada nueva crisis amplifica los efectos de la anterior. La erupción de mayo de 2021 recordó esta realidad a los habitantes de Goma, que no la habían olvidado desde 2002. La continuación de los eventos en la región solo ha confirmado esto.